Carta a mi amor perdido

Mi amor,

Nunca pensé que te iba a escribir esta carta, aunque creo que en mi más recoveco y oscuro interior tenía la sospecha de que algún día estaría aquí, sentada frente a mi nuevo, blanco y pulcro ordenador, despidiéndome de la forma más moderna que me han enseñado mis nietos.

No soy una mujer moderna y tampoco lo fui cuando tenía 15 años, momento en el que nuestro amor surgió y se hizo fuerte. Tú, sin embargo, siempre fuiste un avanzado, una persona moderna y “outstanding” (así es como mis bilingües nietos te llamaban). Siempre fuera de lugar, pero a la vez más integrado en la sociedad que nadie. Eras el centro de atención en todo lo que hacías y eso es lo que me enamoró de ti. Vivías la vida al límite, sin  pensar en las consecuencias. Todas las décadas que fuimos novio y novia, marido y mujer, padre y madre, abuelo y abuela supe que ese límite te iba a hacer perder lo que uno más quiere: la vida.

Muchas veces me engañaste con él, me decías que nunca más lo ibas a ver, a besar, a acariciar. Lo mirabas como nunca en la vida me miraste a mí y eso me hacía sentir que, a medida que pasaban los años, yo iba dejando de formar parte del mundo intenso en el que vivías. Pensaba que él o ellos (porque muchas veces eran ellos) se estaban apoderando de ti, estabas cambiando tu personalidad y hasta tu forma de hablar. Sabía que algún día o otro me ibas a dejar por ellos, pero ahora que lo has hecho no puedo aceptarlo, es demasiado duro. “Cuándo la persona que te quiere te deja por otro” creo que eso es lo más difícil que a uno le puede pasar en la vida.

Te quiero y siempre te querré.

Tú persona “NO-moderna”

Nunca dejes a los que te quieren. Di NO al tabaco.

Grup 18: Galatea Padró, Martí Resta, Virginia Quiles

Información adicional

Si no quieres dejar a nadie nunca por culpa del tabaco puedes seguir alguno de nuestros consejos:

  • No te fuerces a dejar de fumar: siempre tiene que ser un acto voluntario (aunque duro), sino nunca tendrá el efecto esperado.
  • Busca ayuda externa: hablar con profesionales e incluso con amigos y familiares sobre el tema y tu experiencia te puede ser de gran ayuda.
  • No sustituyas el tabaco por la comida: puede tener un efecto contrario para tu salud, ya que estarás sanado los pulmones pero enfermando el estomago.
  • Si te es de ayuda, empieza reduciendo primero la cantidad de cigarrillos que tomes al día, aunque nosotros recomendamos dejarlo todo de una vez, ya que así, la adicción se termina antes.

Si quieres informarte más sobre el tema o quieres que tus seres queridos lo hagan, te dejamos algunas webs que te pueden ser de gran ayuda:

www.nicorette.es – Web informativa que nos da consejos de “Cómo dejar de fumar”.

www.cancer.gov – Información sobre cómo superar los síntomas al decidir dejar de fumar.

www.msssi.gob.es – Página oficial del Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad para la protección de la salud.

Mucha suerte y… ánimo, nunca os rindáis!

 

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“Cuándo sea mayor quiero ser como tú”

“Cuándo sea mayor quiero ser como tú”

Nos pasamos la vida pensando en nuestro futuro. Nos movemos, pensamos y actuamos siempre por y para nuestro futuro. “Cuándo sea mayor quiero ser como tú“, es una de las frases infantiles más conocidas, pero no es más que eso, una frase de niños.

Estamos obligados a contar la vida a partir del tiempo que nos queda, prohibiéndonos así la maravillosa opción de vivir cada momento del presente como si fuera único. No necesitamos un futuro si tenemos un presente, o incluso un pasado, de experiencias y momentos únicos.

Pero, si el futuro no importa tanto, ¿cómo puede ser que estemos obligados a tomar decisiones que pueden cambiar (para bien o para mal) nuestro futuro y nuestra vida a una edad tan temprana? NIÑOS de dieciséis años deben escribir su vida en un libro de hojas blancas que se transformará en un libro mal escrito y con tachones al final de ésta. La vida no es perfecta, ni pretende serlo. Nosotros tampoco lo somos. No existe manera posible de decidir tu futuro. El futuro es variable, impredecible e improvisado.

Me gustaría pensar que esta versión es cierta, que no somos el tiempo que nos queda sino el tiempo que hemos vivido, pero desgraciadamente esto no es así. Sin que suene un tópico, vivimos en una sociedad cerrada mentalmente en muchos aspectos, y este no es uno menos. Aunque muchos individuos se proclaman a ellos mismos cómo revolucionarios, aún siguen existiendo aspectos en los que no lo son. Pero, esto, no es su culpa.

¿Como puedo vivir una vida sin preocuparme por mi futuro? ¿De qué voy a vivir? ¿Dónde voy a vivir y qué voy a comer? El futuro no es un factor del que nos podemos olvidar; nos marca la vida entera, aunque no queramos. No existe una sociedad que se preocupe por el presente únicamente, porque no sería una sociedad “útil” (afirmación que no comparto bajo ningún término).

Así que sí, somos el tiempo que nos queda y aún nos queda un tiempo para poder vivir en una sociedad con una visión diferente de la vida.

Galatea Padró Zalaya.