Experiencia ERASMUS

Emoción. Nervios. Miedo. 

Es tan difícil identificar un solo sentimiento cuando se trata de abandonar tu hogar. Hogar, dulce hogar. Te adentras en un sitio que no es tu ámbito natural y tienes que crear uno de nuevo.

Aun así, dentro nuestro siempre hay una vocecilla que nos dice “¡Somos el tiempo que nos queda, aprovéchalo!” y así, sin pensar-lo, decidimos lanzar-nos al vacío.

Emoción

Nos espera una época de nuestra vida en la que estaremos viviendo solos. SOLOS. Poca gente tiene esa oportunidad antes de los 24, así pues… ¡nos tenemos que sentir afortunados por poderlo hacer a los 20! Y, además, en otro lugar completamente diferente. ¿Puede haber algo mejor? Creo que no.

Nervios

Todos los trámites hacen mucho más evidente el hecho de que te vas. Nada se materializa hasta ese momento en el que tienes que escoger unas asignaturas que marcaran tu siguiente curso, una casa donde tendrás que aguantar las alegrías y las penas durante medio semestre, y una seguranza médica que hará más que evidente la posibilidad de que te pueda pasar algo malo.

Aun así, todo va bién. Sigues emocionada por poder materializar lo que solo era una vaga idea en tu cabeza. Empiezas a hacer realidad todos los detalles de tu aventura Erasmus.

Miedo

Lo único que te puede frenar es el miedo. El miedo al cambio. Un cambio el cual no estamos preparados para asumir.

¿Y si nada de eso que planeamos sale como quisiéramos? ¿Y si cuando vuelva a mi vida normal todo ha cambiado? ¿Y si quien ha cambiado soy yo y todo sigue igual? ¿Y si este cambio no me gusta?

Y si…

Historias

Roxana y Soledad, son dos francesas que se fueron de Erasmus a Barcelona y nos cuentan sus historias a través de esta interacción. Dos historias completamente diferentes que decidieron mezclar. Una forma original para  contarles una experiencia original…

Hoy les voy a contar un trozo de mi experiencia durante mi Erasmus. Empezemos desde el principio, antes de que me fuese hacia Barcelona. El año pasado hice mi dossier Erasmus en el último momento, lo entregue el último día y a la última hora. Un mes después, aunque no lo creía, recibí un mail de mi facultad diciendo que me aceptaban para irme a España a la Universidad Autonoma de Barcelona por un año.

Desde entonces no quise renunciar a esa oportunidad pero al mismo tiempo no quería irme un año ya que se me haria muy largo. Además, no podía ahorrar tanto dinero en tan pocos meses para poderme pagar la estancia allí. 

«Así que cuando empezó a acercase la fecha de mi ida la noción del tiempo cambio completamente.»

De hecho, en Lyon ya no vivía con mis padres sinó con mi novio y estudiaba y trabajaba de niñera para poder pagarmelo todo. Me agovié y pensé en pedir a mi facultad cambiar mi estancia por medio año envez de un año entero. Tenía miedo porque pensaba que sería imposible y que mi sueño se quedaría allí, aún así, tuve suerte ya que fue posible realizar ese cambio. Justo después de esa confirmación es cuando empezaron las dudas de verdad y una mezcla de sentimientos que no podía determinar.  

Comencé a pensar en como seria mi vida allí, a preguntarme como iba a vivir, y tantas otras cosas que nos preguntamos cuando no conocemos el futuro que se nos aproxima.

Los meses pasaron sin mucha preocupación porque me iba al cabo de un año y tenía la cabeza llena de otras cosas de la vida. Así que cuando empezó a acercase la fecha de mi ida la noción del tiempo cambio completamente. Todo iba muy rápido y tenia que rellenar un montón de papeles administrativos, encontrar un piso en Barcelona desde mi ciudad, romper mi contrato, encontrar una facultad para el año siguiente…

Muchas preguntas surgieron en mi mente como : ¿Cuando regrese todo estará igual? ¿Las personas que amo me van a olvidar? ¿Y que pasa con mi pareja ? ¿Que voy a hacer cuando regrese?

Yo, Roxana, que vivo en la misma cuidad en Francia que tu y también me he ido a Barcelona no pienso lo mismo que tu.

«Creo que si tuviera que elegir una sola palabra sería «encontrar»»

Creo que irme de casa fue la mejor cosa que podría ocurrirme. No solo desde el punto de vista material, porque, bueno, hay el sol, la playa, los tapas y otras mil cosas… Pero desde un punto de vista humano, esta experiencia fue  y sigue siendo crucial en mi desarrollo personal.

Estudiar, comer, dormir, hablar… Creo que si tuviera que elegir una sola palabra sería «encontrar». Encontrar personas de diferentes países, de diferentes círculos sociales y compartir momentos de amistad, de amor, de incomprensión, de cólera … es algo completamente increíble.

Pero recuerdo que al principio fue muy difícil. Era la primera vez que me iba de casa, de mi cuidad, de mi país para vivir a largo plazo en otro lugar.

Fue como estar de luto, la pena era muy grande. A nivel emocional estaba perdida. Estaba sola en mi piso y me preguntaba «¿Y ahora qué hago ?»

Angústia, estrés, felicidad y temor empezaron a ocupar mis pensamientos. De hecho, irme de mi ciudad a conocer algo diferente era, desde mi adolescencia, un sueño que nunca había cumplido.

Mi comportamiento cambio y quise más que nunca aprovechar el máximo lo que estaba viviendo con mi novio, mi padre y mi madrastra, mi hermana, y mi amiga de siempre: Alice.

No es que saber que me iba me hizo entender que tenia suerte de tener esa vida, porque eso ya lo sabia y siempre he tratado de aprovechar al máximo cada momento. Pero saber que me iba definitivamente me asustó y empezé a pensar en el miedo que me daba regresar y no encontrar nada igual, ni a mi misma.  

«Son solo cinco meses» me decía la gente. Sí, es verdad, pero aunque me llamo Soledad no me gusta estar sola para nada, lo vivo como una angústia profunda. Por eso, decidir que me iba sola me obligó a vencer mis miedos y enfrentarme a mi misma, a conocerme un poquito más.  

La gente siempre dice que esta bién viajar, que es lindo, que te llena de felicidad, que te aporta mucho… Esas frases no tenian sentido para mi ya que éste viaje es, más que irse de Erasmus solamente, un proceso que a veces puede ser doloroso. Aún me quedan dos meses y medio para irme y como se que no tendré muchas más oportunidades como la de Erasmus, prefiero contar los días que me  quedan de mi vida española. 

Yo, de lo que tenía miedo era de enfrentarme a los demás. Ir por la calle me exigía un examen anterior: tenía que estudiarme las calles «Ok! Cojo esta calle, la primera a la derecha, despúes la segunda a la izquierda… entro a la tienda que está delante la panadería y pregunto esto al hombre y después diré esto.» Cada salida requería una preparación prèvia. 

No sé si conoceís el sentimiento de miedo a no hacerse entender, pero supone PLANIFICAR y PLANIFICAR. Pensar en cada palabra, en la construcción, en el tono y en los gestos que utilizas. Es horrible para mi! Aun así, esto me pasaba al principio y ahora ya no me importa, simplemente disfruto porqué comprendí que no tenía otra solución y que no servía de nada ponerme nerviosa. 

Además, esta experiencia es también muy intensa porque tengo que aprobar mi año de máster, y estudiar en Catalunya no es tan fácil como yo creía. Gracias a dios el francés y el catalán son muy parecidos y puedo entenderlo y leerlo bastante bién, pero tengo amigos que no tuvieron tanta suerte y han tenido muchos problemas. Pero… esto es parte del juego, no? Así que lo único que hago es intentar reírme y seguir adelante.  

Idealizar

El ser humano idealiza mucho pero no piensa en cosas sencillas que pueden ser muy perturbadoras. Por ejemplo, pensé que iba a acostumbrarme rápidamente porque hablo bien el español, pero nunca pensé que no iba a entender ciertos códigos sociales o la organización de vida que llevan hasta pasados un par de mes.

Mi principal preocupación era que me preguntaba si iba a poder hacer amigos, nunca pensé que resultarían ser la mayoría franceses. Es en ese momento es cuando entendí la palabra: comunidad (que tiene connotación negativa en Francia).

«Cada día me tomo el tiempo para conocerme y trato de hacer cosas para mi»

Siempre me dije que cuando eres turista es difícil entender bién el país y las personas que viven allí porque no te quedas mucho tiempo y no te da tiempo de conocer a los locales. Pero esque resulta que cuando te vas a vivir algunos meses a un país que no es el tuyo es muy difícil también que te acepten como te gustaría.

Mis proyectos por fin cumplidos

También tienes necesidad de encontrarte con personas que te entiendan a la perfección y que tienen los mismos referentes que tu.

Lo que puedo decir es que muchas cosas que quería hacer en mi ciudad las pude hacer en Barcelona y de eso estoy muy contenta. 

Cada día me tomo el tiempo para conocerme y trato de hacer cosas para mi. De esa manera pude empezar un proyecto de fotografía que tenía en mente desde hace mucho tiempo. Además, vencí mi miedo de ir en bicicleta y muchas otras cosas. La facultad me aporta diferentes métodos de aprendizaje y nuevos temas que en Francia son abordados de diferente manera. Así, con todo esto, puedo conducir mis reflexiones desde otros puntos de vista y de maneras completamente nuevas.

Estoy segura que todavía tengo muchas preguntas que no podré contestar hasta regresar a Lyon, pero eso ya no me asusta. 

No se como voy a emprender mi vida de antes cuando llegue a mi ciudad ni tampoco se si habré cambiado o no. Pero estoy segura que ya he hecho un gran avance en mis objetivos de vida y mis espectativas con ella. Aunque irse a vivir a otro país te puede aportar mucho, no creo que me vuelva a vivir fuera en un tiempo. 

Y por fin, reírse de todo

Una cosa muy divertida que me pasó fue cuando envié un mail a una profesora y por mi sorpresa ella me contestó en catalán. Lo único que podía hacer era ir frase por frase y utilizar el Google Traductor, pero sobre todo reírme. Al fin y al cabo, era como un cumplido para mi, quizás como no hice ningún error en mi mail se pensó que era de Barcelona. Genial, no? 

En realidad, porqué reírme? Pues poque es el mejor instrumento delante  las dificultades y adversidades. Ahora soy capaz de ver que estoy evolucionando muy rápidamente, y que fuí capaz de enfrentarme a personas y situaciones que no hubiera podido enfrentarme si me hubiera quedado en Lyon. Conocer a mis compañeros de piso por ejemplo. Me encanta esa idea.

«Descubrir a otros es sobretodo descubrirnos a nosotros mismos»

A menudo, en este tipo de situaciones me he dado cuenta que la noción del tiempo es muy relativa. Vine aquí para quedarme 10 meses, ni más ni menos, y hoy hará unos 7 que estoy aquí, y ya me da miedo pensar en el final. Tener que decir adiós a las personas que he conocido, a los lugares… Es una mierda! Pero era parte del contrato así que… no hay nada más que hacer. Básicamente teneís que disfrutar al máximo, es la verdad. Nadie quiere arrepentirse porque como ya sabemos, el tiempo pasa, pero no debe forzarte a hacer algo que no quieres. Haz las cosas a tu ritmo y verás que disfrutarás mucho más el tiempo que pasa.

En resumen, lo que quiero decir es que debéis viajar cuando se os presente la oportunidad y vivir en otro lugar sin pensarlo dos veces. Descubrir a otros es sobretodo descubrirnos a nosotros mismos. Y tened por seguro que esto solo puede hacerse a través de un viaje.

Y Después?

 

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3 thoughts on “Experiencia ERASMUS

  1. Que lindo articulo ! Yo tambien me voy de Erasmus dentro de poco tiempo !
    🙂 Gracias por dar informaciones sobre la experiencia pq es lo que mas falta en internet !!!!!

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